¡Por Favor, No Dejes Que Me Maten!

Tuesday, June 02, 2009

Cada año, millones de recién nacidos son asesinados por la leche de sus madres.

Todos los bebés de las hembras usadas para la producción de leche son arrancados de sus madres al poco tiempo de haber nacido.


Tienen apenas unos días de vida, cordones umbilicales aún adheridos, pelajes aún resbalosos de los fluidos del parto, piernas tambaleantes, ojos desenfocados. Están indefensos. Están asustados. Lloran dolorosamente.

Todos ellos suplican por sus madres en un lenguaje que no requiere traducción.

Todos suplican por el calor vital de la presencia de sus madres, el latido del corazón que les prometió vida y protección mucho antes de nacer, el agrado de la fragancia y la voz de sus madres, la nutritiva leche que es su derecho de nacimiento.

Encadenados en celdas oscuras del tamaño de un ataúd, buscan fervientemente a alguien con quien acogerse, algo que mamar. Sus mentes curiosas se apegan a cualquier objeto extraviado que pueda romper la infinita monotonía que son forzados a resistir, cualquier oportunidad de aprender y crecer.

Sus cuerpos en desarrollo necesitan desesperadamente movimiento, luz solar, juegos, alimento, acojo.

Los becerros destinados para ser convertidos en “carne de ternera” son alimentados con una dieta deficiente que les produce anemia y se les niega cualquier oportunidad de moverse para que sus músculos sean lo suficientemente débiles y pálidos para ser vendidos como “ternera blanca”. En su necesidad crítica de hierro, lamen los clavos oxidados que sobresalen de las paredes de su celda.

A los 4 meses de edad, sin habérseles permitido moverse o incluso darse la vuelta durante toda su vida, están demasiado débiles para caminar por sí mismos. Hombres los arrastran fuera de las jaulas de sus piernas, colas u orejas, los meten dentro de camiones, los empujan rampa abajo, y los llevan a golpes hasta la planta de matanza. Aún desesperados por mamar, muchos becerros tratan de chupar los dedos de quienes los matarán.

Los lácteos son una Sentencia de Muerte.
Cualquier producción de lácteos, incluida la “orgánica”, está basada en separar a una madre de su hijo.

Los consumidores de lácteos perpetúan esta práctica con sus compras.

Tú Puedes Detenerlo
Hazte Vegano Hoy


Escrito por Joanna Lucas para el Santuario Peaceful Prairie - Un refugio seguro para animales rescatados de granjas. http://www.peacefulprairie.org/

Traducido por Samuel Álvarez.

La versión en español de este panfleto lo pueden encontrar en http://www.peacefulprairie.org/outreach/Don'tKillMe-Sp.pdf en formato impresión.

¡Por Favor, No Mates a Mi Bebé!

Tuesday, May 26, 2009

Cada Año, 9 Millones de Madres Son Forzadas a Soportar la Peor de las Pérdidas

Todas las hembras utilizadas por su leche son separadas de sus bebés al poco tiempo de haber nacidos.

Algunas tratan de luchar contra los atacantes, algunas tratan de proteger a sus bebés con sus propios cuerpos, algunas persiguen frenéticamente el transporte, algunas lloran lastimosamente, otras se retiran en silenciosa desolación.

Algunas salen confiadamente con sus cuidadores, sólo para volver a una caseta vacía.

Todas ellas suplican por sus bebés en un lenguaje que no requiere traducción.

Ellas braman, ellas lloran, ellas gimen. Muchas siguen llamando día tras día, noche tras noche.

Algunas dejan de comer y beber. Buscan fervientemente. Muchas se niegan a darse por vencidas y volverán al lugar vacío una y otra vez. Otras se retiran en silenciosa aflicción.

Todas ellas recuerdan su último aliento, la cara, el aroma, la voz, el caminar de cada bebé que llevaron dentro durante nueve meses, que arrullaron, que dieron a luz con dificultad, bañaron, amaron, y nunca llegaron a conocer, cuidar, proteger y ver vivir.

Después de repetidos ciclos de embarazos forzados, partos dolorosos, ordeña incesante y devastadoras pérdidas, su voluntad de vivir cede, sus cuerpos se marchitan, su leche se seca.

En la naturaleza, a la edad en que una vaca recién estaría entrando a la adultez, la vida de una vaca “lechera” se acaba. Cuando su “producción” de leche disminuye, ella y sus otras compañeras “gastadas” son llevadas en camiones hacia la matanza. Algunas están preñadas. Todas están lactando. Mientras son empujadas hacia la muerte, gotean leche en el piso del matadero

La leche proviene de una madre en duelo.

Toda producción de lácteos, incluyendo la “Orgánica”, sólo puede existir haciendo a millones de hembras indefensas la peor cosa que se puede hacer a una madre.

Los consumidores de lácteos apoyan estas prácticas con sus compras.

Tú Puedes Detenerlo
Hazte Vegano Hoy


Escrito por Joanna Lucas para el Santuario Peaceful Prairie - Un refugio seguro para animales rescatados de granjas. http://www.peacefulprairie.org/

Traducido por Samuel Álvarez.

Nota: Esta es la primera entrada de una serie de panfletos vegano/abolicionistas que hemos traducido. La versión en español de este panfleto lo pueden encontrar en http://www.peacefulprairie.org/outreach/Don'tKillMyBaby-Sp.pdf en formato impresión.

Prohibición Vía Ordenanza de los Circos con Animales NH en la Comuna de Santiago

Sunday, August 17, 2008




Consideraciones para el Activista Vegano Abolicionista


"Necesitamos construir un movimiento no violento por la abolición que tenga al veganismo como su línea de base moral" (Gary L. Francione)


Observar pequeñas reacciones y gestos en el público que recibe nuestra educación vegana es siempre motivo de satisfacción. Pupilas que se expanden, cejas que se arquean, risas espontaneas y las siempre bienvenidas felicitaciones, son algunos de los trofeos no cuantificables que en el corto plazo recibe un vegano abolicionista de estrategia educativa. Otros trofeos intangibles surgen con el tiempo, como aquella semilla vegana plantada en quien dijo que nunca cambiaría y que en el devenir remoto echa raíces y hasta da frutos, dando paso a la abolición individual a través del veganismo. Es así como las filas del movimiento vegano se van ensanchando, de manera viral y exponencial, dando eficacia a la estrategia abolicionista de bloqueo al mercado de explotación animal no humana.


De vez en cuando surgen también rasgos de mayor notoriedad, como la reciente resolución del municipio de Santiago de prohibir los circos que esclavizan animales no humanos para simple entretención de algunos humanos. Esta prohibición, que representa una iniciativa elogiable del poder administrativo de la comuna más grande del país, surgida sin presión ni a petición de ninguna organización activista, es motivo de alegría para muchas personas vinculadas al movimiento. Todos quienes venimos hace mucho tiempo trabajando en la construcción de un mundo de conciencia vegana abolicionista podemos ver en esto una señal de que SÍ es posible educar, que SÍ es posible producir un cambio en el humano a través de medios no violentos, incluso en aquellos a quienes consideramos muy lejanos por hallarse en posiciones de poder; en este caso: alcalde y concejales.


Sin embargo, debemos tener claro que la alegría ante el hecho puede hacernos caer en ciertos puntos ciegos que debiliten nuestro accionar como movimiento. El motivo de este comentario busca precisamente hacer visibles estos puntos ciegos, respondiendo a la vez a la solicitud de varios activistas que nos han escrito solicitando que nos pronunciemos respecto a la ordenanza. Para facilitar su comprensión, estos puntos ciegos que debemos evitar, y que pueden ser provocados por el entusiasmo o la satisfacción contingente, los he ordenado en 3 dimensiones: permanencia, efecto y alcance.


1. El primero de esos puntos ciegos que debemos evitar consiste en sobredimensionar la PERMANENCIA del hecho. Las leyes van y vienen, mucho más aún aquellas normativas que se encuentran en la base de la jerarquía normativa, como es el caso de las Ordenanzas. Para que todos entendamos esto, las normativas están ordenadas según su importancia, la más importante es la constitución, y de ahi para abajo encontramos las leyes, los decretos, y bien abajo recién aparecen las ordenanzas municipales. Los de más abajo son más especificos y por tanto mucho más fáciles de cambiar que los que se hayan en el tope que son más generales. Todos hemos visto lo difícil que es cambiar la constitución (que es lo más elevado) por ejemplo. Una ordenanza como esta en tanto, es mucho más fácil de cambiar. De no existir consenso en torno a dicha prohibición esta norma podría ser dejada sin efecto o reemplazada por otra de carácter bienestarista (que sólo mejore las condiciones de la explotación) más pronto de lo que quisiéramos pensar. Por tanto, el activista no debiera considerar este anuncio una victoria, ya que no lo es. Sólo hemos visto un paso, y un paso que es muy fácil de retroceder. Mi primera recomendación, por tanto, es a permenecer alertas.


2. El segundo de esos puntos ciegos que debemos evitar consiste en sobredimensionar el EFECTO del hecho. La abolición no es algo que deba darse en la ley si no que en la concepción que mantiene el humano con respecto a los demás animales. Es decir, la abolición que sólo es ley carece de base sólida, ya que los ciudadanos pueden desconocerla o rebelarse contra ella si sus ideas personales no son acordes. Una ley que prohíba circos con animales en una comuna no produce un cambio automático en la manera de pensar de sus vecinos. La única manera de producir el cambio de mentalidad es a través de educación vegana, lo cual es deber de todo activista vegano-abolicionista. Mi segunda recomendación en este caso es a mantener la educación para darle base sólida y amplia a esta norma.


3. El tercero de esos puntos ciegos a evitar está en sobredimensionar el ALCANCE del hecho. Una prohibición de circos con animales no humanos, deja intacta la actividad primaria de explotación de animales no humanos, que es la alimentación omnívora. Como nos dice el profesor Gary Francione, si una campaña se concentra en una actividad específica de explotación (como el circo) sin establecer el vínculo con los conceptos centrales de la filosofía abolicionista (que los animales NH no son cosas y que no deben ser usados por el humano, ni para comida, ni para vestuario, ni para entretención, ni para experimentación) se acaba creando una jerarquía de tipos de explotación en la cual la actividad especifica (circos, por ejemplo) ocupa un lugar destacado, postergando a las otras. En este caso, el foco en los circos con animales expulsa a un lugar secundario a la actividad de explotación que fundamenta todo el resto: el uso de los animales NH para alimentarnos. Por tanto, sugiero que todo activista utilice esta contigencia -de una ordenanza que prohibe los circos con animales NH en la comuna Santiago- para realizar educación vegana abolicionista en la cual se entregue un mensaje claro de que todos los tipos de explotación a los animales no humanos son inaceptables, no sólo los circos. Esa es mi tercera y última recomendación.


"Si optas por invertir tu tiempo y energías en legislación respecto a circos es otro tema. Tal como he dicho, en estos momentos, el contexto cultural es tal que me haría mucho más sentido invertir nuestro tiempo centrándonos en el uso de animales para alimentación, ya que es la práctica primaria que, en efecto, legitima las otras formas de explotación. Pero si decides realizar una campaña contra los circos, tu campaña debe, por lo menos, oponerse al uso de animales en circos sin excepción, y dejar claro que los circos no son ni mejores ni peores que otras formas de uso de animales, todo lo cual debe ser abolido si nosotros nos tomamos en serio el tema animalista"; (Gary L. Francione)


En Homo Vegetus, tal como lo hemos hecho desde ya casi 6 años, seguiremos trabajando para crear la base permanente de la abolición, transformando la mentalidad del público hacia una nueva concepción de mundo sin discriminaciones arbitrarias, ya sea de especie, sexo, raza, nacionalidad, edad, aspecto u otras. En otras palabras, seguiremos trabajando silenciosamente tras aquellos trofeos intangibles que son la base del cambio PERMANENTE, de gran ALCANCE y con EFECTO integral.


Me despido convencido de que cada segundo que pasa es un segundo menos de espera hasta la abolición definitiva de todo tipo de explotación a nuestras hermanas y hermanos animales.


Alejandro Steve Ayala Polanco.

Activista de Núcleo

Sociedad Vegetariana Vegana Chilena


Más informaciones sobre Educación Vegana Abolicionista, en nuestro web: http://www.homovegetus.cl/


Más informaciones sobre el Profesor Gary Francione, en su blog personal: http://www.abolitionistapproach.com/


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Reproducido para veganomancia.blogspot.com con la autorización del autor.

Veganismo: Principios y Coherencia Con Los Mismos - De la Violencia En Un movimiento por la Paz

Sunday, July 20, 2008

Por Diego Salvador Andrade Yáñez.

Debemos ser la luz que queremos ver, no la oscuridad que queremos dejar atrás
Mohandas K. Ghandi

Desde mi experiencia en el tiempo que llevo haciendo activismo por la promoción del veganismo, he llegado a la conclusión de que uno de los mayores problemas que enfrenta el “movimiento”(1) (si no el mayor) es la falta de coherencia entre lo que debiesen ser los principios de la filosofía de los derechos animales y la práctica de tales principios en el activismo.

Los principios de los que hablo son simples y son los siguientes:

1) La capacidad de sentir –la sintiencia- es el único criterio válido para determinar la inclusión de un individuo en nuestra esfera de moralidad;
2) Los animales (2) poseen la capacidad de sentir –son sintientes-, por lo tanto deben ser considerados como pacientes morales, es decir, como éticamente relevantes.

Estos principios parecen simples pero las implicancias que tienen sobre la forma en que debiésemos ver el mundo parece que pasan desapercibidas para la mayoría.

Si de hecho los animales son sintientes y esto quiere decir que merecen ser aceptados como individuos con valor inherente y si de hecho el ser humano es sintiente, entonces eso quiere decir que el ser humano también posee valor inherente y que no ha de ser tratado como un recurso, una cosa, una mercancía o, en última instancia, un medio para un fin. Que un ser tenga valor intrínseco viene a significar que es un fin en sí mismo y que nadie –ningún humano- puede pasar a llevar ese valor para forzar sobre él otro valor de tipo utilitario. En otras palabras, cuando yo esclavizo a una vaca para violarla y así embarazarla a la fuerza, le quito a su hijo para llevarlo al matadero y luego robo la leche que su cuerpo produjo para ese hijo que le arrebaté, entonces estoy haciendo a un lado el valor intrínseco tanto de aquella vaca como de su hijo para imponer tan sólo el valor utilitario que implica lucrar con ellos (o en última instancia, el valor utilitario de mi paladar disfrutando con el sabor de sus cuerpos o secreciones).

Si aceptamos que está mal hacer lo anterior, entonces igualmente debe estar mal ignorar el valor inherente de un ser humano para tratarlo sólo como un medio para un fin.

Cuando un activista agrede a otro ser humano está viéndolo sólo como un recurso. Puede que este recurso-humano sea usado como un medio para hacer catarsis, una actitud bastante extendida en el movimiento aunque la mayoría de los activistas no lo reconozca así. No obstante, el gran problema es que estas actitudes violentas, agresivas, son casi siempre hechas “en nombre de los animales”. Entonces, cuando haces algo “en nombre de los animales” todo es válido y posible. Puedes insultar a alguien, amenazarlo de muerte, amenazar a su familia, golpearlo o destruir su propiedad privada y dado que lo has hecho “en nombre de los animales” no hay activista vegano en el mundo que pueda decirte algo o será tachado de “traidor a la causa” o tal vez de “burgués” o “divisionista”.

El asunto es que las personas que adoptan estas actitudes de agresividad en contra de otros humanos, típicamente caracterizados como “explotadores de animales”, no atinan a reconocer diversas incoherencias en su pensamiento. A saber que

1) Si eres violento con otro humano “en nombre de los animales” estás precisamente viendo al humano como un medio para un fin, siendo este fin la supuesta “liberación animal”. En este sentido, “por los animales” todo vale y cuando dejas atrás la consideración por los así-llamados “explotadores de animales” ya no es posible ponerle límites a lo que un activista puede hacer. La justicia no puede ser justicia-a-medias o deja de ser justicia.
2) Los así-llamados “explotadores de animales” no son sólo los carniceros, los vivisectores o los dueños de las empresas de la industria animal sino que además lo son todos aquellos que consciente o inconscientemente participan de la explotación de los demás animales para su beneficio o satisfacción. Tu madre que se rehúsa a ser vegana es una “explotadora animal”. Si piensas que es aceptable insultar, amenazar o dañar la propiedad de los “explotadores” entonces debieses insultar, amenazar o destruir la casa de tu madre (la misma casa donde probablemente muchos activistas aún viven). Si no lo has hecho es porque sientes un apego especial por tu madre (a diferencia de con el vivisector) que te impide hacerle daño. Pero la justicia no puede estar basada en el apego emocional que yo tenga con un individuo en especial porque entonces deja de ser justicia. O es para todos o no es justicia.
3) El veganismo es, al fin y al cabo, un llamado por la paz. Dado que los principios de los derechos animales nos dicen que ningún animal es una propiedad y que debe ser el dueño de su propia vida (y no la mercancía de otro) entonces estamos diciendo que la violencia es injustificada. Si la violencia se justifica bajo algún medio entonces existiría una potencial razón para explotar a otros animales, pero ésta no existe. El veganismo dice firme y férreamente que la violencia contra otro ser sintiente es siempre injustificada y que ésta debe acabar. Por lo tanto,
4) Hacer una diferencia entre humanos y no-humanos, como si los derechos animales se aplicaran sólo a los segundos, es una actitud especista, quiera o no quiera aceptarse. El humano es un animal e indudablemente merece estar incluido dentro de los derechos animales. De no estarlo, entonces no estaríamos destruyendo la jerarquía sino simplemente reacomodándola. Es más, los tipificados como “explotadores de animales” quedarían abajo en la nueva jerarquía mientras que los “activistas por los animales” quedarían arriba, obviamente, resguardando el status quo. Esto es evidentemente indeseable (además de imposible en la actualidad) e incoherente con los principios que supuestamente hemos de tener.

Humberto Maturana nos dice que tras todo razonar hay un emocionar. Al ver el emocionar que se esconde tras nuestras razones, las que argüimos para justificar nuestro accionar, podemos empezar a cambiar nuestro accionar. Se vuelve evidente cuando pelamos las capas de lingüística de muchos activistas que validan la violencia contra otros humanos “en nombre de la liberación animal” que debajo se esconden la ira, la frustración y la impotencia por saberse limitados ante una empresa tan grande como es expandir la conciencia vegana. Pero no debemos dejarnos llevar por estos sentimientos porque al hacerlo estamos nuevamente viendo a los demás animales como un medio para un fin, el cual es descargar nuestras emociones, hacer catarsis, sentirnos bien con nosotros mismos “por lo buenos que somos”, por ser “héroes de la Tierra”, “luchadores por la libertad” y otras denominaciones que nada tienen de humildes.

Si mi motivación, mi emocionar, es librarme de la rabia que tengo en contra de los infames “explotadores de animales”, aunque yo no lo reconozca o lo sepa, cada último viernes del mes cuando me encamino rumbo al laboratorio de vivisección más cercano entonces lamentablemente estoy cayendo en la dinámica de la mercantilización animal. Estoy actuando no diferente de aquellos contra los que mi razonar dice estar en contra. Estoy tratando a los demás animales como un medio para el fin de desahogar mi angustia. Estoy, finalmente, olvidando completamente a los demás animales y actuando por el “yo”.

El sentimiento de urgencia es entendible. Eres consciente de la enorme cantidad de animales que sufre a cada segundo, sientes que debes hacer algo de inmediato. Y puedes hacerlo, pero no a través de la ira, la frustración o la violencia. Es mejor que aceptes algo de inmediato: para los animales que sufren hoy, llegaste muy tarde. Así como para los que murieron hace diez años atrás o para los que morirán mañana, naciste demasiado tarde. Para ellos no existe la enaltecida “liberación animal”, no mientras permanezcan bajo el “cuidado” (léase dependencia) de un ser humano. Ellos siempre serán esclavos, aunque los trates bien.

Pero efectivamente, a pesar de esto hay algo que puedes hacer para cambiar la situación. Dejar de traer esclavos al mundo.

Primero que todo, ponte en paz con tus principios. Ningún animal es propiedad de otro, los animales deben ser libres dueños de sus propias vidas. No los trates como recursos entonces, ya sean humanos o no.

Segundo, educa sobre veganismo. El veganismo no es sólo una fantasía que se dará en un mundo utópico y en un futuro lejano. El veganismo es el ahora. Cada vegano salva decenas de animales cada año. Cada vegano crea una estela de difusión del veganismo alrededor de quienes lo conocen. Esto es importante. La educación vegana es a la vez lo único efectivo que podemos hacer tanto para salvar a otros animales como para construir un movimiento sólido que finalmente acabe con la explotación animal absolutamente. Es la construcción de este movimiento en lo que debemos enfocarnos porque la industria de la explotación animal no se va a terminar mañana, lo que queramos o no, sea lo que sea que hagamos.

Incluso si tuviéramos un ejército de ALFistas o SHACsistas no sería suficiente para derrocar la jerarquía humana sobre otros animales, destruir todas las industrias de explotación animal y además mantener ese orden a lo largo del tiempo. Y no sería deseable. No debemos reacomodar los bloques de la pirámide, debemos desarmarla. Los veganos no somos los superhéroes, los protectores o los guardianes de los demás animales. Simplemente somos lo que la norma debiese ser. Somos personas comunes y corrientes que un día abrimos los ojos al estatus de propiedad que tienen los demás animales en la sociedad global actual y decidimos que aquello estaba mal, que debía cambiar. Nosotros lo hicimos, muchos más podrán. Debemos educarlos, no hacerlos desaparecer.

Nuestro tiempo y nuestros recursos son limitados. No podemos hacerlo todo y no todo es eficiente ni coherente con los principios de los derechos animales. Debemos escoger, por lo tanto, lo más eficiente: educación vegana. Frecuentemente, los activistas que validan la violencia “por la liberación animal” argüirán que “la educación no es suficiente”, que “no basta” o incluso que “no sirve”. Este argumento se cae por sí mismo visto que ellos y nosotros cambiamos por educación. Nadie nos está apuntando a la sien con un arma para que no comamos productos animales. Nosotros fuimos educados. El resto también puede serlo. Pero hay que hacerlo. Inevitablemente cuando eliges hacer otra cosa, estás escogiendo no hacer educación vegana.

Los demás animales no tiene voz audible a oídos humanos. Ellos no pueden luchar por sus derechos y dependen de nosotros para que lo hagamos. La opinión pública lo es todo para ellos. Si la gente nos oye predicar no-violencia mientras practicamos la violencia, ¿qué pensarán? Nos desestimarán y con nosotros al veganismo. Un movimiento por la paz debe no sólo predicarla, sino que vivirla.




(1). Aunque aceptando que no existe realmente “un” movimiento. No todas las organizaciones ni todo el activismo promueven lo mismo, es decir, no todos promueven la equidad moral entre todos los animales ni la adopción del veganismo como base para tal activismo.
(2). Si bien no todos los animales son realmente sintientes, por ejemplo, el phylum de las Poríferas (las esponjas) se considera no-sintiente al carecer de sistema nervioso, todos los animales que explotamos para nuestro beneficio sabemos que lo son: cerdos, vacas, caballos, conejos, patos, pollos, elefantes, pavos, visones, zorros, osos, gatos, perros, ovejas, etc. Y aquellos de los que no estamos seguros como las abejas o los caracoles merecen que les demos el beneficio de la duda, es decir, deberíamos suponer ante la duda de que sean o no sintientes, que sí lo son.

¿Huevos al desayuno?

Tuesday, July 08, 2008


Para satisfacer el apetito siempre creciente de huevos, la industria avícola (como cualquier otra industria contemporánea) ha debido crear distintos métodos para aumentar la producción y disminuir el tiempo requerido para llevarla a cabo.
Como cualquier otra propiedad, las gallinas que son utilizadas para tal propósito, son vistas y tratadas como simples medios para un fin, que en este caso, es el lucro de sus dueños.

Por razones obvias, de esto se deduce que cualquier dueño de esta propiedad busque aumentar el número de gallinas “ponedoras”, el número de huevos que pone cada una de ellas, y disminuir el espacio en el que cada una lleva a cabo su "producción". Como resultado de esto, aparecieron (entre otros métodos) las jaulas-batería.
En estas jaulas de dimensiones ínfimas, son confinadas tantas gallinas como sea posible. Bajo este sistema se “produce” la gran mayoría de los huevos que son comercializados en el mercado nacional e internacional.

Pero vamos desde el principio.

Huevos fecundados son llevados por miles a las salas de incubación. Estas salas están llenas de estanterías, y dentro de cada uno de sus cajones nacerán decenas de polluelos que pasarán a ser parte de la industria. Estos bebés jamás conocerán a sus progenitores ni a nadie parecido a una figura materna o paterna.

Debido al alto grado de hacinamiento, muchos polluelos tratando de nacer morirán aplastados por aquellos que hayan nacido antes. Otros, por la misma razón, nacerán con distintas malformaciones.

Como cualquiera puede imaginar, la industria de los huevos solo necesita hembras, y como en cada camada nacen indistintamente hembras y machos, estos últimos son inservibles para la industria.

Por lo tanto, junto a las miles de cáscaras de huevo y polluelos que nacieron con malformaciones, todos los bebés macho serán llevados a la trituradora o lanzados al basurero, en el que morirán sofocados, deshidratados o de hambre en unos cuantos días.
Estas criaturas, que debieron haber nacido libres, desarrollarse entre los de su especie, llegar a ser gallos plenos y autónomos, fueron condenados a una existencia en la que lo único que conocieron fue dolor, angustia, sufrimiento y muerte. .. simplemente porque el humano vió en ellos nada más que un "recurso".

Las sobrevivientes deberán pasar, sin embargo, muchas mas penurias que sus desdichados hermanos. Su segunda gran prueba será el corte de pico. Éste proceso se lleva a cabo con tijeras o hierros calientes que mutilan a las futuras gallinas, una por una, previniendo que sus picos vuelvan a crecer. Esto se suele hacer dentro de los 10 primeros días de vida.
El procedimiento genera un intensísimo dolor y sufrimiento posterior, malformaciones, infecciones e incluso la muerte.

El corte de pico es esencial para la industria de huevos por diversos factores. Por un lado, esto hace que las gallinas no elijan su alimento y por lo tanto coman cualquier cosa que les pongan por delante, por antinatural que sea para ellas (como la harina de pescado). Por otro lado, esto también disminuye las posibilidades de muertes por canibalismo, comportamiento muy frecuente dentro de la industria, debido al hacinamiento, stress y sufrimiento que deben soportar durante toda su vida, lo que provoca serios trastornos psicológicos.
De esta manera se puede hacinar a más gallinas, sin las pérdidas económicas que significa el que se picoteen hasta la muerte.

Una vez en su nuevo “hogar”, ellas pasarán sus vidas tan abarrotadas, que jamás podrán siquiera estirar sus alas. Sus patas serán cercenadas por los alambres sobre los cuales estarán obligadas a permanecer paradas durante la totalidad de sus miserables vidas. En estas jaulas muchas de ellas morirán, y la gran mayoría vivirá enferma debido a las condiciones deplorables en las que se encuentran.
Ninguno de sus intereses, por básicos que sean, son tomados en cuenta, simplemente porque para el humano éstos son inexistentes. Una gallina es una propiedad. Es una cosa. No tiene intereses, ni tiene derechos.

Todas las gallinas pasan por su período fértil, en el que ponen la mayor cantidad de huevos (ayudadas por un número no despreciable de hormonas y otras drogas que hacen aumentar la “producción”). Luego de éste período, pasan por otro bastante prolongado (para los estándares de la industria) en el que su producción disminuye o cesa. Para acortar este período, se les priva de alimento y agua, por al menos 2 semanas, para forzar la llegada del siguiente período fértil. Muchas gallinas morirán durante este proceso.

Así permanecerán por cerca de 2 años. Luego de esto, saldrán de sus jaulas por primera vez en sus vidas. Finalmente verán la luz del Sol, mientras son llevadas a un camión… que las llevará al matadero. El calvario que les espera aún es horrendo, pero al menos ya se vislumbra un fin.

Un fin a tanta miseria, dolor y sufrimiento. Un fin a una vida llena de privaciones y tortura.

Una vida en la que jamás pudieron cobijarse bajo las alas de su madre; en la que nunca pudieron darse baños de sol y tierra; en la que no pudieron siquiera abrir las alas. Una vida que jamás pudieron vivir.

Todo por la codicia del humano, que es capaz de cerrar sus ojos, olvidar la empatía y el respeto, y negar toda evidencia, para justificar el hacer de otros sus esclavos, tal como lo hiciera con otros humanos hasta hace no mucho tiempo.

Después de una vida en penurias, un corte en la garganta pondrá fin a sus vidas, y marcará quizás el reencuentro con sus, después de todo, “no tan” desdichados hermanos.

La ignorancia, es la principal arma del opresor. El conocimiento, es la principal arma de la justicia.
Tú puedes poner fin a esto. La decisión, está en tus manos, en tu plato y en tu boca.
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Nota al margen: El Veganismo no se basa en conceptos como la “crueldad”, ni en las formas que esta pueda tomar, sino en la empatía, el respeto y la justicia hacia todos los animales; por lo mismo busca poner fin a cualquier tipo de discriminación, opresión y/o explotación (a humanos o no-humanos indistintamente), sin importar si se lleva a cabo de manera industrial, familiar o individual. Es la injusticia en que se basan éstas, y no la manera en que se lleven a cabo, lo que fundamenta el movimiento vegano.

Dar a conocer la realidad que hay detrás de la explotación animal en el siglo XXI no busca graduar moralmente distintos tipos de explotación (buenos-malos, mejores-peores), sino simplemente informar a la población sobre los procedimientos estándar de la industria ganadera.
Samuel.

Comentario sobre Santuario Ballenero en Chile

Friday, July 04, 2008


Mientras se reunía la Comisión Ballenera Internacional en Santiago de Chile, para, entre otras cosas, debatir acerca de una posible reapertura de la caza comercial de ballenas, prohibida por la comunidad internacional desde 1986, la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó dos decretos y un proyecto de ley que prohibirán la caza de estos cetáceos en aguas jurisdiccionales chilenas, convirtiéndolas en Santuario Ballenero.

Si bien, para las ballenas de hoy, este decreto representa una oportunidad para seguir viviendo, idealmente, "libres" de la codicia humana (al menos en aguas chilenas, al menos de forma letal y al menos por un tiempo), el problema de fondo, y que las puso en la situación actual, continúa siendo el mismo.

Leyendo y analizando artículos, noticias y las declaraciones de gente involucrada, es fácil darse cuenta de que en ninguna parte se habla del valor inherente que posee cualquier animal (en este caso las ballenas), por el solo hecho de ser seres autónomos, sintientes, y tener interés en su libertad, en su bienestar físico y psicológico, y en sus vidas.

Solo se habla de "preocupación por el medio ambiente y el desarrollo sostenible", por el "uso no-letal" de estos individuos, o sobre el hacerlo de manera "responsable y sostenible".

También se habla de lo terrible de la "caza indiscriminada" de éstos seres, para Bachelet, "uno de los mamíferos más hermosos de nuestro planeta".

Es más, la Presidenta de Chile dejó mas que claro el problema al decir que: "somos un país privilegiado al poseer este recurso natural".

"Recurso natural", "uso no-letal", uso "indiscriminado", "mamíferos hermosos".

Ni una sola mención de las ballenas como seres autónomos, auto-conscientes, con intereses.

Y claro, si para los humanos, los demás animales son solo cosas, cuyo único valor es el que nosotros decidimos darle. Son nuestras propiedades y por lo tanto los usamos según sea más beneficioso para nosotros el hacerlo.

Si Chile se opone a la caza de ballenas es porque no tiene intereses económicos en su matanza, sino en su "uso no letal". Se preocupa de su posible extinción por el daño medio ambiental resultante que afectaría al humano. Porque perderíamos una oportunidad turística. Porque nuestros hijos perderían la oportunidad de disfrutar de su belleza. Porque si no lo hace, se ganaría el repudio de la comunidad internacional, etc.

El valor intrínseco de las ballenas, para el ojo humano, no existe. Tal como no existe el valor intrínseco de los peces y otros animales marinos, que los que luchan por salvar a las ballenas matan y comen regularmente.

Como tampoco existe el de las vacas "lecheras" que son aprisionadas, esclavizadas, explotadas, torturadas, separadas de sus crías, y finalmente asesinadas, para que el humano pueda disfrutar un pedazo de queso o un vaso de leche.

Y así con las gallinas "ponedoras", ratones "de laboratorio", animales "de compañía", "de circo" o "zoológico".

Todas y todos son medidos y valorados según el beneficio que el humano saca de ellos. Su valor no va más allá de uno utilitario que el humano define.

Y ciertamente, estas moratorias o decretos de protección son temporales y dependientes de la estabilidad y número de las poblaciones pertenecientes a determinadas especies. Es razonable, sino esperable, que una vez que éstas dejen su estado de “vulnerables” o “en peligro de extinción”, su matanza vuelva, tal como ayer, a proliferar alrededor del mundo.

De esta manera, podemos pasarnos toda la vida "protegiendo" especies en peligro de extinción, o las que esté de moda proteger; dedicar grandes cantidades de tiempo, esfuerzo y recursos en estas medidas parche.
Pero el abuso, esclavitud, tortura y matanza continuará, mientras no ataquemos el problema de fondo, y no rechacemos la noción de que los demás animales son nuestros recursos.

Si hemos de cambiar en algo el paradigma actual, debemos dejar de verlos y tratarlos como medios para nuestros fines, y aceptar su autonomía, sus intereses y su libertad.
Cualquier medida que pase por alto esto, aparte de no representar "un paso en la dirección correcta", no hace mas que reafirmar la noción de que los demás animales son solo recursos que el humano puede utilizar para su beneficio.
Sin duda, la tarea es ardua y puede que el objetivo sea difícil de alcanzar, pero para las víctimas, cuyas vidas están en juego, no hay segundas oportunidades. Es nuestra responsabilidad luchar por lo que nos parece justo y avanzar hacia ese mundo que queremos construir, sin vacilar ni dar pie atrás.

Samuel.

No queremos aceptar como nuestros iguales, a los animales que hemos convertido en nuestros esclavos” – Charles Darwin

La Negación del “Otro”

Tuesday, June 17, 2008

“En realidad, otro problema que creo debemos enfrentar, es que en cualquier punto particular de la historia humana, la gente no ha entendido lo que es la opresión. Es algo que aprendes. Si volvemos hacia, digamos, mis padres o mi abuela, ella no pensaba que estaba siendo oprimida por ser parte de una familia super patriarcal donde el padre podía ir caminando por la calle y no reconocer a su hija cuando ella venía—no porque él no supiera quién era ella, sino porque no se supone que le hagas señas a tu hija. No se sentía como opresión. Sólo se sentía como que así es la forma en que funciona la vida…Pero, como cualquiera que haya estado involucrado en cualquier tipo de activismo sabe—digamos el movimiento por las mujeres—una de las primeras tareas es hacer que la gente comprenda que están viviendo bajo condiciones de opresión y dominación. No es algo obvio, y quién sabe qué formas de opresión y dominación estamos simplemente aceptando, sin siquiera notarlas.” - Noam Chomsky

Durante miles de años ya, la especie humana se ha caracterizado por formar estratos y jerarquías, no solo dentro de sus sociedades, sino también entre sus sociedades particulares y otras, e incluso entre el humano como especie y el resto del mundo natural (junto a todos sus habitantes no-humanos).

Creamos, y posteriormente justificamos, el que exista un grupo que ejerce su supremacía y otro que es subyugado. Así nace el hombre que domina a la mujer; El blanco que domina al negro; El civilizado que domina al salvaje; El rico que domina al pobre; El humano que domina al animal.

Creamos unos grupos aparte, unos “otros”, a quienes medimos según sus “carencias” en comparación con nosotros mismos; carencias que, a su vez y a través de nuestro prisma, hacen de ellos “inferiores”.

Así, llamamos a la siempre conveniente “Ley Natural”, y reclamamos que nuestras jerarquías, si bien a ratos pueden ser “lamentables”, son parte “fundamental” de la vida. Así son las cosas y nada se puede hacer al respecto.

De ahí en más, la línea divisoria trazada, notoria y artificial, comienza a convertirse en invisible y “natural”. El opresor deja de sentirse como tal. El oprimido deja de notar su opresión. Y la vida sigue su curso.

Pero llega el momento en que el oprimido no puede sostener la injusticia y vuelve a notar la opresión; levanta su voz y cuestiona el paradigma reinante. Y así aparecen las Rosa Parks y los Luther King. El movimiento feminista, la liberación homosexual, y la lucha por la auto-determinación de los pueblos arraigados.

El problema, sin embargo, es más difícil cuando quienes están siendo oprimidos no tienen voz “comprensible” que levantar, y su opresión es llevada a cabo de forma casi unánime alrededor del mundo. Ya no hay separación hombre/mujer, negro/blanco, ni rico/pobre.
Sólo existe el “humano”. ¿Y el otro? “Animal”.

Partiendo por negar nuestra propia naturaleza (y toda evidencia científica al respecto), creamos una falsa dicotomía humano/animal como parte fundamental de nuestra mentalidad opresiva. Jerarquizamos e inventamos una visión piramidal del mundo donde el humano (quién, según esta visión, no es un animal) se ubica en la cumbre, y las demás especies animales, por debajo.

Ya tenemos el grupo aparte. Los “otros”.

Luego, los medimos y comparamos convenientemente, arguyendo supuestas “carencias” para justificar su “inferioridad” (“que no razonan, que no son auto-conscientes, que actúan solo por instinto”, etc.) y seguimos el mismo camino utilizado para dominar a otros humanos, hasta llegar, nuevamente, a la supuesta “Ley Natural”. Pronto, la línea divisoria desaparece.

Lamentablemente, ésta vez los oprimidos dependen de sus opresores, y de que éstos sean quienes levanten su voz y cuestionen la injusticia del paradigma reinante.

Notar la opresión que nos es invisible (debido a una vida entera de socialización y aceptación de ésta) es difícil, en especial cuando incurrimos en ella, y disfrutamos de los efectos colaterales de este privilegio de especies, en cada merienda (en que comemos un pedazo de queso, bebemos leche o comemos huevos), o cada vez que nos ponemos el par de zapatos de cuero favorito.

Sin embargo, basta con que pensemos empática y críticamente para que dejemos de ver a estos “otros” como meros recursos, medios para nuestros fines. Para que entendamos y aceptemos su autonomía, su libertad y sus intereses, y dejemos de verlas y verlos como “proveedores” de alimento (o como alimento ellos mismos), como potencial “vestimenta” o como medios para nuestra diversión, compañía o provecho.

En definitiva, para dejar de verlos y tratarlos como simples cosas que podemos usar para nuestro placer y beneficio.

La justicia y el respeto, la paz y el amor, no son cosa de otros, sino nuestra.

La decisión es tuya.


“Veganismo es en verdad la afirmación de que donde existe el amor, la explotación desaparece” - Leslie Cross

Samuel Álvarez